Adolescence: obra maestra de la televisión
Terminamos de verla y no sé cómo procesarla. Cuatro episodios que se sienten como cuatro saltos al vacío. Si eres hombre, si eres padre, esta serie te va a pegar.
Cien años de soledad: la serie que no se podía hacer
¿Cómo retratas el realismo mágico, la soledad, los olores, la humedad, el tiempo? ¿Cómo pones en la pantalla lo que solo existe en tu mente cuando lees el libro? Alguien se atrevió a hacerlo.
Ironheart: más que nada, por cumplir
La vimos porque tocaba verla. Ironheart mezcla tecnología con magia de una manera que no termina de funcionar. Clichés, inconsistencias y un cast que no eleva la serie. Lo más interesante llega demasiado tarde. 5/10.
Cómo me gustan los Juegos Olímpicos
Logística, producción televisiva, atletas extraordinarios y emoción colectiva. Una reflexión personal sobre por qué los Juegos Olímpicos siguen siendo un evento sin equivalente, desde la mirada de alguien que trabaja en entretenimiento deportivo.
The Chosen T2: el inicio del ministerio público
Terminamos la segunda temporada de The Chosen. Una interpretación contemporánea de la vida de Jesús que, más allá de la historia que ya conocemos, ofrece una producción cuidada y personajes bien construidos. Vista en un momento personal oportuno.
The Bear T4: Calidad visual, menos emociones
The Bear regresa con una cuarta temporada cinematográfica: tomas impecables, iluminación dramática y atención al detalle. Aunque le falta la intensidad de temporadas anteriores, es un ejercicio visual notable. Mi reseña y calificación.