Adolescence: obra maestra de la televisión
Ciudad de México, 24 de marzo de 2026.
Terminamos de ver Adolescence, la serie de Netflix.
Vengo de dar un 10 de 10 a Cien años de soledad porque es una serie imposible de calificar, pero ahora voy a dar otro 10 de 10 porque esta es una obra maestra de la televisión.
No tengo otra manera de describirlo. Es una de las mejores series que he visto. Prácticamente perfecta en todos los sentidos, sobre todo en la parte técnica de guion y en la manera de contar una historia.
Una premisa que puede parecer sencilla, el asesinato de una adolescente, pero que desmenuza diferentes capas de la naturaleza humana: el shock de la noticia, las causas, los motivos, la masculinidad, la toxicidad de todo un sistema y la fragilidad de la mente de un adolescente.
Jamie, interpretado por Owen Cooper en su primer trabajo profesional, es el personaje central. Pero aunque es el protagonista, prácticamente ninguno de los personajes aparece en más de dos episodios. Todos están presentes de alguna manera, pero el actor físico solo se ve en un máximo de dos episodios cada uno. Esto también tiene un valor enorme.
Son cuatro episodios de una hora. Cada uno se siente como un salto al vacío. Sucede tan rápido y de manera tan vertiginosa que no te das cuenta, pero vas cayendo y de pronto te golpeas. Cada episodio es diferente.
Todos los episodios fueron grabados en una sola toma real. No como Birdman de González Iñárritu o 1917, donde parece una sola toma pero en realidad hay trucos de edición digital. Aquí no. Cada episodio fue filmado de principio a fin en una sola toma por el cinematógrafo Matthew Lewis. Lo que estamos viendo del segundo episodio, por ejemplo, fue la decimotercera toma de las que se hicieron. Es tan compleja la ejecución que incluye un sobrevuelo con dron donde el operador de cámara tuvo que conectar la cámara al dron, el dron volar a una velocidad exacta y otro operador recibirlo en otro punto. Brutal.
Y el episodio tres. Es un duelo de actores donde Owen Cooper se enfrenta con Erin Doherty, que interpreta a Briony, la psicóloga clínica asignada al caso. Doherty viene de interpretar a la princesa Ana en The Crown y aquí está en otro nivel. Es probablemente el episodio más duro, porque es donde entendemos los motivos, la naturaleza de la masculinidad tóxica, pero también la fragilidad de la mente humana y de un adolescente. Hay que desmenuzarlo con pinzas.
Es una serie muy apta para hombres, pero hay que abrir la mente. Hay que entender más allá de lo evidente.
Tal vez la única observación que puedo hacer es que la víctima, Katie, pasa muy desapercibida. Es una especie de revictimización que no me gustó del todo. Hubiera estado bueno presentar de alguna manera la otra parte de la historia. Tal vez sea ser muy exigente, o tal vez sería lo justo. No lo sé. Esta serie solamente deja más preguntas.
Son cuatro episodios de una hora. Vale la pena verla. Si la quieren ver en maratón, les advierto que va a ser muy duro. Creo que vale la pena verla en días separados porque la temática es brutal y merece atención, concentración y el corazón abierto.
Para los hombres, para los padres de familia, es muy recomendable. Ganó nueve premios Emmy, incluyendo Mejor Serie Limitada y actuación para Stephen Graham, Owen Cooper y Erin Doherty.
Mi calificación: 10 sobre 10.