Estirando los dedos con Rick Rubin y Max Richter
Estoy aquí después de un rato de no publicar. Reconectando el cerebro, desempolvando las neuronas, estirando los dedos… pero sobre todo experimentando con herramientas y nuevas maneras de comunicarme con ustedes.
Y nada, solo quería traerles una recomendación y dejar guardado por aquí un episodio de Tetragrammaton, el podcast de Rick Rubin.
Por si no lo tienen en el radar, Rick Rubin es un productor musical que destacó mucho en los noventa, también en los 2000, y que sigue trabajando. Desde los ochenta cofundó Def Jam y produjo a Beastie Boys y Run-DMC. En los noventa le dio forma a discos como Blood Sugar Sex Magik de Red Hot Chili Peppers y Wildflowers de Tom Petty, y arrancó con Johnny Cash la serie American Recordings, que le dio una segunda vida a su carrera.
En los últimos años echó a andar Tetragrammaton, que es su sitio web y también su podcast. Y escribió un libro que es muy bueno: El acto creativo.
En el podcast entrevista a creadores, y no solo creadores: a cualquier persona con una mente creativa. Artistas, músicos, pintores, científicos, actores, por supuesto. Le he escuchado muchas entrevistas. Acaba de cumplir 200 episodios, que es un número redondo, un número bonito, y lo celebró con Max Richter, uno de mis compositores favoritos.
A Max Richter lo descubrí hace casi 20 años con The Blue Notebooks y luego con 24 Postcards in Full Colour. Desde entonces me ha acompañado en momentos de meditación, de sueño, de viaje, de tranquilidad, de dolor, de tristeza. En muchos momentos.
Me volví fan. Después se empezó a hacer más conocido y lo llamaron para hacer bandas sonoras de series y películas. Algunas las van a identificar: su pieza On the Nature of Daylight suena en La isla siniestra y en La llegada, compuso la música de The Leftovers de HBO, la del episodio “Nosedive” de Black Mirror y, más recientemente, la de Hamnet, que le valió una nominación al Oscar.
Luego hizo Sleep, un álbum que dura más de ocho horas, pensado como soundtrack para acompañarnos mientras dormimos. El ejercicio trascendió al escenario: hay presentaciones que duran toda la noche, mientras la gente duerme ahí mismo. Es una maravilla.
Escuchar y ver a estos dos hombres, creativos, modernos, sensibles, es interesante. Aquí se los dejo. Los invito a darle un vistazo.
Pero sobre todo, como les digo, sigo probando y estirando los dedos en este nuevo ejercicio de comunicación del último trimestre de 2026.
Gracias por leerme. Los quiero. Si leen este post, por favor déjenme un comentario. Quiero saber quién sigue ahí.