Ciudad de México, viernes 30 de octubre de 2026.
Este miércoles Fer y yo fuimos a ver El poder de la red, la supuesta segunda parte de La red social, una película extraordinaria que ya tiene 16 años. Salió en 2010 y me encantó cuando la vi.
Los que me conocen bien saben que soy lo que antes se llamaba, y no sé si todavía se use el término, un early adopter, específicamente en redes sociales. Siempre me ha llamado la atención todo lo que tiene que ver con la comunicación por internet.
Ahora no tanto. Estoy muy confundido y decepcionado por lo que pasa en el mundo como resultado de las redes sociales. Sin embargo, las sigo usando, más que nada como una herramienta profesional. Y si acaso en Substack, donde tengo mi newsletter personal y donde procuro escribirte cada semana, como un espacio justamente de comunicación personal.
Porque las redes sociales se han vuelto una manguera que nunca se agota, que te arroja información y te golpea como si fuera una manguera de bomberos. Y esa información a veces es muy tóxica. Este fenómeno ha sido muy analizado y justamente de eso trata esta película.
Las actuaciones
Primero te tengo que decir que las actuaciones son muy buenas. Mikey Madison, que interpreta a Frances Haugen, la ingeniera que filtró los documentos internos de Facebook, es extraordinaria. Me parece lo mejor de la película.
Jeremy Strong haciendo de Mark Zuckerberg es una garantía. Sabemos la calidad de actor que tiene. Y si lo aíslas del contexto de la película, esa personalidad que a veces alcanzamos a leer en Zuckerberg sí la puedes ver ahí, en esa persona.
En cambio, Jeremy Allen White, que interpreta al periodista Jeff Horwitz, a pesar de ser un excelente actor, por momentos está sobreactuado y por otros se queda corto. Abusa mucho de esas miradas de perrito triste, de esa personalidad de hombre sensible e ingenuo que se ha ido formando. Siento que no logró entrar por completo en el personaje y se la jugaron más con la presencia del actor.
Pero más allá de eso, este no es un post para criticar actuaciones. ¿Y quién soy yo para criticar a un actor o a una actriz? Nada de eso. Es para platicarte la experiencia que me dejó la película.
La manguera
La película es compleja. No por larga, sino por la cantidad de diálogos. Todo el tiempo hablan, todo el tiempo hay datos, muchos números, muchos conceptos que, si no estás familiarizado con las redes sociales, con la historia reciente de Estados Unidos o con el periodismo americano, pueden ser un poco complicados de seguir. Valdría la pena documentarse un poco sobre los Facebook Files antes de verla.
Pero hay una segunda lectura que tiene que ver justamente con el poder de la red, y por eso me parece acertado el nombre en español. Aquí en Latinoamérica todavía, y lo digo entre comillas, "todavía", estamos a tiempo de detener la polarización. Tal vez sea muy difícil, porque por nuestra idiosincrasia como latinoamericanos, y específicamente en México, somos muy dados a enredarnos en estos temas.
Los tiempos de consumo que plantean ahí no me sorprenden. Conozco personas que pasan todo el tiempo pegadas a su celular, sobre todo personas mayores. De esto ya hablaré más adelante en Explorador, como lo empecé a pensar en Los viejos están solos.
Pero cuando ves que las personas mayores son también las más radicalizadas, que para ellas la vida es solo blanco y negro, o estás con ellas o estás en contra en sus puntos de vista políticos e incluso de vida, entiendes que mucho tiene que ver con la información que reciben. En México es Facebook, pero también es YouTube. Y ahora TikTok.
Lo que pasa es que no nos damos cuenta de que detrás de todo esto hay un sistema diseñado para que, entre más agua salga de la manguera, más sed tengas y más consumas.
Por eso la película es interesante. Nos da un buen panorama de lo que ya sucedió en Estados Unidos y de lo que está sucediendo en México y en Latinoamérica. Y todavía puede ser una llamada de atención.
Como película la pondría en un seis o un siete de diez. Pero como reflexión, tal vez un ocho o un nueve. Su valor más importante está en la reflexión.
Sé que no es un material que llegará a muchas personas, ni a quienes en este momento están atrapados en el consumo nocivo de redes sociales. Pero a los que estamos interesados en el tema y esperamos un poco de reflexión, nos puede dar algunas herramientas desde lo que sucedió y lo que deberíamos aprender.
Y si no, al menos es una especie de documento histórico. No es un documental, pero nos ilustra cosas que pasaron en el pasado reciente. Valga la redundancia.
Gracias por leer. Recuerda suscribirte a mi newsletter. Nos vemos.
El poder de la red (The Social Reckoning). Estados Unidos, 2026. Guion y dirección: Aaron Sorkin. Con Mikey Madison, Jeremy Allen White, Jeremy Strong, Wunmi Mosaku, Betty Gilpin, Billy Magnussen y Bill Burr. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Jeff Cronenweth. 112 minutos.