21 Grams y un cineclub personal

Sábado 24 de enero de 2026.
Un día antes de mi cumpleaños.

Me desperté temprano, por ahí de las cinco de la mañana. Ya no pude dormir más. Estuve leyendo un rato, pero alrededor de las 5:50 o 6 decidí dejar el libro y empecé a ver 21 Grams, que era la película que seguía en mi lista.

Me pareció fantástica, en el sentido más simple de la palabra. Es una película de muy buena calidad. Excelente. Me gustó mucho. Me recordó por qué Alejandro González Iñárritu, en sus primeras obras, me gustaba tanto y por qué en su momento lo consideraba uno de los mejores directores.

La historia de Guillermo Arriaga es brutal. La manera de contarla es muy original, fragmentada. Al principio parece confusa, no sabes bien qué está pasando. Es como un rompecabezas que poco a poco va tomando forma. En su momento fue algo muy revolucionario.

21 Grams forma parte de esa etapa inicial de González Iñárritu, junto con Amores perros y Babel, donde la fragmentación, el accidente como detonador y el dolor humano están en el centro de todo.

Hay escenas que hoy ya no se ven. Pienso, por ejemplo, en la escena íntima entre Naomi Watts y Sean Penn. Ese tipo de secuencias, por la forma en que están filmadas y contadas, ya no son tan comunes.

La fotografía de Rodrigo Prieto, con cámara en mano y ese grano tan marcado, recuerda mucho a Amores perros. La música de Gustavo Santaolalla también suma mucho. Hay una continuidad clara en la manufactura, aunque la historia sea distinta.

De nuevo partimos de un acontecimiento fuerte, un accidente en la calle, como en Amores perros. Pero el desenlace aquí es diferente. Incluso inesperado. Y la forma en que se va contando la historia, como rompecabezas, es distinta a lo que vimos en esa primera película.

Esta historia, en particular, cae en un lugar muy cercano para mí por los temas que toca. La vida y la muerte, las segundas oportunidades, el cuestionamiento de la fe, el preguntarse para qué, por qué, qué es la vida, las adicciones. Todo eso resuena distinto hoy que en 2003. Cuando la vi por primera vez, estaba en otro lugar. Hoy es diferente. Y por eso me cae más cerca, y siento que llega en el momento justo.

Creo que hoy, a mis prácticamente 50 años de vida, puedo decir algo que antes no decía. Me gusta un poco más 21 Grams que Amores perros.

Mi calificación para esta revisión es de 9.


Cineclub personal

Desde hace unas semanas me di a la tarea de hacer una lista con las películas que considero importantes o que simplemente quiero ver. Es una mezcla de gustos personales y recomendaciones. Hay clásicos, películas premiadas, algunas del universo Marvel, animación y también estrenos recientes que no he visto.

A esta lista la llamé mi cineclub personal.

La idea es sencilla. Ver una película a la semana. Independientemente de las que pueda ver con Fernanda o durante algún vuelo. Es un reto personal. Robarle a la semana dos o tres horas para sentarme a ver una película con calma.

21 Grams forma parte de ese ejercicio.

La lista de las películas que he visto a la fecha la puedes ver aquí.



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