¡Cocina! (así, en imperativo)

Ese día descubrieron que el fuego (también) servía para cambiar el sabor de los alimentos. ¿Cómo lo descubrieron? No sé. Tal vez fue el pequeño niño cavernícola, que, como lo hacen todos los niños, desde los cavernícolas hasta los actuales, aventó un pedazo de comida al recién descubierto fuego. Si, eso sucedió.  Desde ese momento los otros cavernícolas comenzaron a poner al fuego diferentes productos comestibles. Cada uno hizo pruebas. Cada uno experimento la satisfacción de crear algo que no conocían.

Cocinar es una de las actividades humanas que más tiempo nos ha acompañado. Me refiero a las actividades que no son naturales e inherentes a la condición de un mamífero vivo. Un buen día descubrimos que el fuego transformaba la naturaleza de los alimentos. Después descubrimos otros procesos y comenzó un camino de aprendizaje que sigue hasta nuestros tiempos.

 

Cocina, en imperativo

Resulta que ahora cada vez tenemos menos tiempo para cocinar. Que si el trabajo. Que si la vida social. Que si el internet, o lo que es peor, que si leer cosas como estas que estás leyendo ahora. Algunos cada vez cocinamos menos. Otros por su lado, ni siquiera han comenzado a cocinar. El punto es que hemos perdido el gusto por cumplir una de las necesidades fundamentales, alimentarnos con lo que logramos cosechar o cazar. O en otros casos, comprar.

Si no encuentras espacio para cocinar estas perdiendo una gran oportunidad. La oportunidad de estar en contacto tu yo más natural. no hablo de preparaciones complicadas y llenas de técnicas elaboradas. No hablo de preparaciones de concursos y emplatados de clase gourmet. Que también tiene lo suyo. Hablo de la preparación de lo que te llevarás a la boca y con lo que tu cuerpo se nutrirá.

Cocina, en imperativo

Te invito a que busques tiempo. A que te regales un poco de tiempo para ti. Así como deberíamos de encontrar tiempo para leer, para darnos un buen baño con afeitada, así deberíamos tener el tiempo para cocinar. Llama a tu madre o a tu abuela y pídele aquella receta que te encanta. Disfruta de la parte lúdica de cocinar. Aprende a usar bien un cuchillo, descubre cual es la diferencia entre uno y otro. Descubre para que sirven los instrumentos desconocidos de una cocina.

Cocinar no debe ser un hobby o algo extravagante, cocina debe ser una costumbre diaria, un hábito permanente, como leer, como beber agua, como dar y hacer el amor. Por eso ¡Cocina! ¡Carajo!

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