¿Te gusta burlarte de las personas?

¿Disfrutas haciéndoles daño?

O al contrario:

¿Dejas que te estén atacando todo el tiempo?

Hemos permitido que la burla fácil se vuelva parte de nuestra vida, poco a poco nos hemos vuelto más violentos y no te das cuenta.

En los años recientes he escuchado cada vez a más personas ufanarse y hasta (según ellas mismas) sentirse orgullosas por ser sarcásticas, vaya, es muy común leer eso como una cualidad en las bios de redes sociales.

¿Es motivo de orgullo ser sarcástico?

Este post lo enmarqué en la categoría “Crecimiento Personal: Relaciones Humanas” y aunque parezca una reflexión literaria tiene otro sentido y es, justamente, abundar en el concepto de sarcasmo y porque puede hacer daño tanto a quien lo utiliza como a quien lo recibe.

Primero es importante hacer la diferencia entre Ironía y Sarcasmo. Aunque muchas veces tendemos a pensar que se trata de lo mismo en realidad son dos conceptos diferentes.

Comencemos por ver que es lo que la RAE dice al respecto:

Ironía: Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.

Sarcasmo: Burla sangrienta, mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo.

Ahora bien, en la ironía tenemos 3 campos, la verbal, la situaciones y la dramática.


Ironía Verbal: Cuando se dice lo contrario de lo que se quiere decir:

“Gracias por la multa, es justo lo que me faltaba”


Ironía Situacional: El resultado de cierta situación es opuesto al que se esperaba.

“Asaltaron a la estación de policía”, “Se quemó la estación de bomberos”, “Al dentista se le picaron los dientes”.


Ironía dramática: Es inherente a la historia y solo la percibe el lector (o espectador) al conocer la obra completa.

“Romeo pensó que Julieta estaba muerta”, “El príncipe cree que la Bella Durmiente estaba muerta”


La vida cotidiana de todos nos ofrece pone en situaciones frecuentes para utilizar o enfrentarnos a la ironía verbal que es con la que convivimos con mayor frecuencia. Incluso la empleamos cada vez más conforme nuestra cercanía con las personas es mayor y así aumenta la familiaridad y estimula el sentido del humor en una relación.

La ironía verbal es frecuente en algunas personas e incluso puede resultar gracioso, pero es común que estas personas que ejercen y desarrollan esta habilidad sobre la ironía se acerquen cada vez más al sarcasmo.

La ironía dramática es un recurso narrativo común que se aplica con frecuencia sobre todo en la comedia, las mejores comedías románticas de Hollywood están llenas de ironía, la mayoría chafa y predecible, pero con casos magistrales como la obra de Woody Allen o Alfred Hitchcock.

La ironía situacional es algo que ocurre, y para referirnos a ella hay que tener cuidado porque a veces puede ser doloroso para quien la ha padecido y puede ser resultado de una mala planeación o mala suerte y eso en ocasiones no es gracioso.


¿Pero que hay del sarcasmo?

El sarcasmo queda de alguna manera debajo del paraguas de la ironía verbal. Se podría considerar como una derivación de la misma pero tiene como objetivo una burla mordaz. El sarcasmo bien manejado puede ser empleado como un ejercicio artístico, desde el siglo XVIII está presente en la literatura y en la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX brilló como protagonista, por ejemplo, Sherlock Holmes, es un personaje lleno de sarcasmo producto del refinamiento de su autor.

“Me siento tan miserable sin ti, que es casi como si te tuviera aquí” –Stephen Bishop

“¿Por qué habré nacido entre estos contemporáneos?” -Oscar Wilde

“Un tonto pobre siempre será un tonto. Un tonto rico siempre será un rico.” -Paul Lafitte

¿Detectas la carga de burla en estas frases? Es bastante obvia.

El problema con el sarcasmo es que actualmente se utiliza como una herramienta ofensiva que denigra a la persona que que lo recibe, es casi un acto adolescente de burla escolar, esto se ve en conversaciones cotidianas, memes o redes sociales, al principio puede parecer gracioso, como te decía anteriormente, es fácil que una persona hábil en el uso de la ironía verbal pase a este nivel, ejemplos como:

Discúlpame si te ofendi mi intención era humillarte”

“Que interesante lo que me estas contando, ojalá te hubiera preguntado”

“Que dios te guarde y ojalá se le olvide dónde” 

Son graciosas, ingeniosas y que si las vemos de manera aislada o con una perspectiva poco sensible nos pueden parecer inofensivas.

Sin embargo, frases como estas pueden hacer más daño del que imaginamos, la exposición frecuente a estos conceptos tiene dos resultados, por una parte perdemos sensibilidad ante las mismas, se nos haces comunes (y corrientes) y de lo más normal. Por otro lado quien recibe estos mensajes sufre de una especie de bombardeo de baja intensidad constante, es como aventar pequeñas bolitas de papel, claro, nadie saldrá herido de una bolita de papel, pero cuando son cientos de ellas, lo menos que puedes esperarse es una reacción de enojo y eso aumenta la amargura, desesperanza y tristeza de las personas.

No es el hecho de que cada uno de nosotros utilice el sarcasmo lo peligroso, es la cantidad abundante de estímulos agresivos en nuestro ambiente, eso es peligroso para todos. Te invito a que reflexiones al respecto y al menos que tengas la habilidad de Oscar Wilde, evita utilizar el sarcasmo.


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